Elm Farm Ollie era el nombre de la primera vaca voladora. Conocida también como Nellie Jay o "la Reina del Cielo", esta vaca subió a un avión el 18 de febrero de 1930, con motivo de la Exposición Internacional del Aire en San Luis, Misuri, USA. El objetivo consistía en observar cómo el hecho de volar influía en el ordeño. La Reina del Cielo dio 22 litros de leche a lo largo de los 116 km de vuelo, lo suficiente para llenar varios envases de cartón que se lanzaron desde el avión al público mediante paracaídas.

A pesar del éxito de este extraño experimento, la productividad de las vacas lecheras suele ser mejor si se encuentran en tierra firme. Cuanto más feliz sea la vaca, más rápidamente fluirá la leche. Las vacas más productivas pueden dar hasta 95 litros al día, es decir, más de 400 vasos de leche, pero estas cifras sólo se consiguen en condiciones óptimas. Por esa razón las innovadoras colchonetas para vacas, hechas con bandas de tejido de Habasit, son una contribución tan importante.

La situación de la vaca media
En su hábitat natural, una vaca pasa entre 12 y 15 horas al día tumbada sobre la hierba, es decir, sobre almohadas naturales. Esa alfombra vegetal no es sólo un lujo, sino sobre todo una necesidad. Cada vez que el vacuno se arrodilla o se tumba, debe sujetar un peso medio de 600 kg, arriesgándose a una caída libre de hasta 30 cm. El mayor impacto de esta acción repetida recae sobre las articulaciones de las patas delanteras del animal, y si se tiene en cuenta que una vaca se tumba y se levanta una media de 20 veces diarias, resulta evidente que un aterrizaje amortiguado puede contribuir a la salud general del animal.
Por desgracia, una vaca lechera a menudo no tiene la suerte de poder disfrutar de las ventajas de una almohada de hierba. Muchas deben conformarse con la dura alternativa del suelo del establo. En unas condiciones en las que cada descenso significa un golpe duro contra el hormigón, aumenta el riesgo de abrasiones y lesiones en la piel, por lo que los animales se tumban con una frecuencia mucho menor. El tiempo de descanso de las vacas en tales condiciones se reduce a 8 o 10 horas diarias, lo que conlleva un riesgo mayor de cojera, de infecundidad y a largo plazo también de lesiones en las pezuñas. Si una vaca pasa demasiado tiempo de pie, es inevitable que coma y beba menos, y por lo tanto también se reduzca la cantidad de leche. La circulación de sangre en la ubre aumenta hasta un 30% si la vaca está tumbada, de modo que aunque parezca ociosa, en realidad está preparándose para dar más leche.

Una alternativa cómoda al vuelo
Las colchonetas están hechas de una banda revestida de PVC con cierre de presilla, y el relleno es de paja para proporcionar un apoyo cómodo para la vaca. La banda se ha seleccionado con mucho esmero por su gran resistencia, que aguanta el peso del animal y el impacto de sus pezuñas afiladas. Eso es importante si se tiene en cuenta que una vaca cada día bebe el equivalente de una bañera de agua y come unos 20 kgs de alimento. Para soportar la carga del cuerpo vacuno, la banda NAB-12EEDV 11 debe ser tan blanda como extremamente duradera. A su vez, la superficie de la colchoneta es fácil de limpiar, y el material es suave para evitar lesiones de la piel por frotamiento o resbalón.

Al contrario de lo que muchos piensan, las vacas pueden ser muy sensibles y son capaces de establecer vínculos afectivos, de modo que hay muchos factores que influyen en su productividad. Un estudio realizado en el Reino Unido reveló que las vacas que se trataban individualmente por su nombre daban más leche que aquellas que recibían un trato anónimo y masificado. Las vacas incluso suelen organizarse para dormir en grupo, según la jerarquía de la manada.

Por suerte, la tendencia del animal hacia la simpleza conlleva también cierta facilidad para el entusiasmo. Otro estudio demostró que cuando las vacas encuentran la solución a algún problema, como por ejemplo abrir la puerta del establo para llegar a la cena, se les acelera el corazón y sus ondas cerebrales reflejan entusiasmo.

En Habasit, tras intentar hacer posible un aterrizaje más suave para todas aquellas vacas que no han tenido la suerte de poder volar, esperamos que nuestras colchonetas les produzcan también un efecto parecido de euforia y entusiasmo. (ST)

Sonja StrimitzerMarketing

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