La fundición austriaca de campanas Grassmayr prueba que el comercio tradicional no tiene nada que ver con su antigua imagen. Revivieron un negocio centenario usando una nueva tecnología de bandas con base de tejido Habasit.

El sonido de las campanas es único. Imitarlo o incluso plasmarlo sobre papel es casi imposible. Todos tenemos una cierta melodía que se nos queda grabada en la memoria. Es el primer golpe de campana después de una boda o las campanas de Navidad. El sonido es como un amante eterno, nunca desaparece.

Desde 1599, los Grassmayres han dedicado su vida a la fundición de campanas. La fabrica en el Tirol, Austria, crea obras maestras a partir de toneladas de bronce. El sonido de las campanas austriacas se expande por todo el mundo. En más de 100 países, los clientes confían en los conocimientos de la empresa familiar. En la 14 generación de conocimiento, el secreto no se ha convertido en un estancamiento tecnológico, pero ha pasado de padre a hijo, incluso ha evolucionado.

El Stradivarius de las campanas
Los años tras la Segunda Guerra Mundial afectaron profundamente el negocio de la fundición de campanas. La demanda de campanas para iglesias disminuía. Para muchos de los fabricantes significó el final de un negocio centenario. El desarrollo obligó a muchos de ellos a cerrar, pero no a la fundición de campanas Grassmayr.­ Esta empresa familiar lo usó como una oportunidad. Siguieron trabajando duramente en el desarrollo de su tecnología. Con la ayuda de la Escuela de Ciencias Aplicadas Kempten, pudieron conseguir su objetivo de crear un sonido único basado en la alta calidad. El Stradivarius de las campanas.

La revolución de un comercio centenario es un reto para el hombre y la fábrica. Identificar el problema y encontrar una solución fueron el primer paso importante que tuvieron que tomar. Después de cumplir esta tarea, faltaba encontrar el material ideal, con propiedades de amortiguación. La última clave fue equilibrar la vibración entre el cuerpo masivo y el badajo de la campana. La empresa familiar invirtió su tiempo y pasión en su amor por encontrar el aro perfecto.

La extraña pareja
Un sendero de pruebas y errores condujo a la fundición de campanas Grassmayr a las bandas con base de tejido Hasabit. La solución fue el material de banda SNB-18E 07. Su comportamiento de amortiguación es exactamente lo que necesitaban. Para los desarrolladores es lo que literalmente hace sonar a una campana. El centro de rotación del badajo está unido en diversas capas de la correa con base de tejido Habasit. El resultado es una resistencia a la tracción y un mejor aislamiento acústico producido por la estructura que crea un sonido extraordinario de la campana.

A primera vista o más bien a primer sonido, nadie esperaría una simbiosis del comercio de la fundición de campanas Grassmayr y los conocimientos de Habasit. La banda con base de tejido parecía estar fuera de lugar pero ahora está donde debería. El punto común de la pareja extraña es la estructura de la empresa. Ambas empresas, Habasit y Grassmayr, confían en una organización familiar, tradición e innovación. Una combinación tan única como el sonido de una campana.

Cuadro de datos de Pummerin:
Pummerin es el apodo de la campana del campanario de la Catedral de San Esteban de Viena, Austria. Es la campana más pesada y grande del país. La campana más famosa de Austria sólo se oye durante las fiestas católicas y en las campanadas de Nochevieja. Para mantener esta tradición, la fundición de campanas Grassmayr cambió el badajo de la campana en 2011. Con nueva tecnología, la melodía de Pummerin seguirá cambiando en nuestras mentes y en realidad durante los próximos años.

Sonja StrimitzerMarketing

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